La crisis del Coronavirus ha provocado sigue provocando situaciones inverosímiles. Un hombre vive en el almacén de su bar para luchar económicamente contra el Coronavirus.

Agustín Camps lleva 30 años dedicándose a ser camarero, organizar eventos y dueño de su propio negocio desde 2016, pero la crisis generada por el Coronavirus ha provocado que tenga que vivir en el almacén de su bar. Por lo que apostó por su negocio y por sus hijas.

Durante tres meses y medio ha tenido el negocio cerrado, por lo que no ha tenido ningún ingreso, aunque sí gastos, ha tenido que seguir pagando la luz y el alquiler, lo que le ha supuesto 1.110 euros mensuales para el local de 37 metros cuadrados.

Los clientes habituales se han volcado a ayudar a Camps y han abierto la puerta de sus casas y se ducha en casa de uno de sus comensales a cambio de prepararle la comida a diario.

El bar volvió a abrirlo el 1 de julio, momento en el que el Govern puso nuevas medidas para frenar el Coronavirus. A esto se suma que un inspector del Ayuntamiento de Barcelona multó a Camps por tener tres barriles en la calle sin permiso de terraza y obligó a cerrar el 31 de julio.

En el local solo puede haber 12 clientes a la vez para cumplir con el 50% del aforo. Y qué utilizaba dichos barriles para salvar la jornada. Sus dos empleadas continúan en ERTE y señala que no es rentable abrir para dar un buen servicio a 12 comensales.