Sucedió de nuevo, como cada año, en la señalada fecha del 3 de septiembre. Se trata de una cita a la que no falta ni Jerez ni el Puerto de Santa María. En torno a un nombre, a un hombre, a la memoria de un sacerdote camino de los altares. De un discípulo de Cristo que nació para hacer el bien, desde su nacimiento a su prematuro fallecimiento: Pedro Guerrero González.

En la Iglesia Parroquial de San Francisco de El Puerto de Santa María se celebró la anual misa por el aniversario de su muerte. Por la muerte de este jerezano que dedicó su vida a los demás. Y que tanta herencia de bondad legara en los entornos sociales en los que desarrolló su vida sacerdotal. Con un desprendimiento absoluto.

Asimismo como cada año se hicieron presentes en el templo portuense representaciones de las Hermandades jerezanas de las Cinco Llagas y Amor y Sacrificio -que realizan estación de penitencia respectivamente en la Santa Madrugada y en la tarde noche del Lunes Santo-. Cabe apuntar que, antes de cantar su primera misa, el padre Guerrero fue -muy joven- Hermano Mayor de ambas corporaciones nazarenas.

Precisamente entre los cofrades asistentes hubo palabras de recuerdo asimismo a la memoria del recordado sacerdote jesuita Fernando García Gutiérrez, quien tantísimo trabajara por la causa del padre Guerrero. A la Eucaristía asistió una representación igualmente de la familia de Pedro Guerrero, encabezada por Pablo Guerrero Pemán. Así como personas que contactaron con él durante su paso por Sevilla.

Recuerdo de anécdotas del padre Guerrero

En su homilía,  el padre Francisco José Naranjo, S.I., relató varias anécdotas del padre Guerrero. Cuando éste falleció el padre Naranjo llevaba apenas un año recién ordenado y siempre recuerda que en la Compañía “más que un hombre, Pedro Guerrero fue considerado un santo”.

El Evangelio del día vino como anillo al dedo porque “es la llamada a San Pedro del Señor,  como al mismo Pedro Guerrero y a nosotros,  llamados también a ser apóstoles”. Tampoco faltó a la convocatoria el conocido cofrade jerezano Tacho García Pomar, cofrade de la Sagrada Cena, muy involucrado en todo lo concerniente a la vida y obra de quien dejara tantísimo bien en su paso por “este mundo de los vivos”.