Pillada una empleada de Correos tirando 150 cartas a la basura

Fue descubierta por una vecina que enseguida llamó a la policía

La honradez es una cuestión personal. De obligado cumplimiento además. Sobre todo cuando toca desempeñar el quehacer profesional. Lo contrario, según los casos, puede ser negligencia laboral o inclusive hasta delito. La honradez no es opcional.

Este concepto, esta premisa, no la ha tenido muy en cuenta una empleada de Correos, una cartera, que le echado muchos morros a su faena diaria. Una jeta, por decirlo en el argot coloquial, kilométrica. Cometiendo además una negligencia de tomo y lomo.

La Guardia Civil la investiga por presuntamente haber tirado cerca de 150 cartas en un contenedor. En un contenedor de basura de Los Alcázares (Murcia), población donde trabaja repartiendo cartas. Repartiendo envíos. Repartiendo correspondencia.

La mujer ha sido pillada y está acusada de un presunto delito de descubrimiento y revelación de secretos. Una vecina de este municipio avisó de inmediato a la policía de que una trabajadora de Correos había sido vista tirando en la basura una caja que transportaba en la moto de reparto, rotulada con los logotipos de la empresa pública.

La señora hizo bien en avisar a la policía. No se trataba de una sospecha: todo respondía a una evidencia con testigo directo. La policía del municipio inspeccionó la zona y encontraron una caja con cerca de 150 cartas ordinarias.

150 cartas, que se dicen pronto, entre las cuales se encontraban algunas procedentes de organismos públicos como el SEPE, la Agencia Tributaria o la Dirección General de Tráfico, entre otros. La policía pudo recuperar todas las cartas, según han asegurado desde la Guardia Civil. Esta labor se desarrolló de inmediato.

En efecto, gracias a la información ciudadana, se obtuvieron detalles exactos sobre la descripción física de la persona que había lanzado la caja al contenedor. Estaba acorralada. La empleada negligente no contaba con este imprevisto. Su acción había sido muy chusca.

En este sentido las investigaciones permitieron averiguar que se trataba de una empleada que ese día tenía adjudicado el reparto en la zona. De modo que, una vez identificada, resultó investigada como presunta autora de delito de descubrimiento y revelación de secretos.

La cartera investigada y las diligencias instruidas han sido puestas a la disposición del Juzgado de Instrucción de San Javier, en Murcia. El mensaje de la noticia es evidente: siempre se debe llamar a la policía cuando presenciamos algún acto sospechoso.