El Obispado de Cádiz, un polvorín

El canónigo Rafael Vez vuelve a arremeter contra el Ecónomo Antonio Diufaín

Rafael Vez Palomino, canónigo de la Catedral de Cádiz, ha enviado una segunda carta al Ecónomo Diocesano del Obispado de Cádiz, Antonio Diufaín Mora, para plantearle su dimisión tras el juicio que ha tenido lugar en relación al despido de una trabajadora que ha estado ligada al Obispado durante 18 años.

Esta nueva misiva no hace más que aumentar la tensión en un Obispado de Cádiz que, en los últimos tiempos, se ha convertido en un polvorín, en el que Vez se ha convertido en una de las voces más críticas contra la gestión de Zornoza.

«Poco a poco nos vamos enterando de lo ocurrido esta mañana en el juicio de M. Carmen Amigueti. Es una verdadera locura, lo que allí se ha podido oír. El Obispado estaba dispuesto a indemnizarla con 50.000 euros para no entrar a juicio. Y el representante del obispado ha reconocido el despido improcedente. Incluso a preguntas del Magistrado ha dicho que el despido ha sido decisión del Señor Ecónomo, P. Antonio Diufain. Si esto es así, ¡Qué locura! Más vale que renuncies al cargo de ecónomo diocesano y te marches por donde has venido. ¿Cuánto ha costado ya a la Diócesis tus decisiones? ¿Cuánto va a seguir costando tus imposiciones, tus compras de productos financieros, tus meteduras de pata? No crees que va siendo hora de que delante de Dios mires tu conciencia y dejes de hacer daño? ¿A quién obedeces en este camino demencial por el que estás llevando las riendas de la diócesis? ¿Cuánto lleva pagado la diócesis en indemnizaciones? ¿Cuánto en abogados y pleitos? Porque desde que todo esto empezó, no has ganado ni uno de ellos. Y aún quedan algunos, que a buen seguro, perderás también.

Si a esto unimos lo que se ha perdido en las operaciones del Banco Popular, y otras muchas cosas más, quizás nos salga más rentable invitarte a que te largues.
Ahh…. Y de camino llévate también a todo tu equipo y así, a buen seguro, descansaremos todos.

P.D. No olvides el Libro de los Evangelios, que un día tocaste con tus manos, y que has dejado olvidado tantas veces, cuando tenías que haber hecho uso de él para no cometer tantas injusticias e infligir tanto dolor en las personas que trabajaban con nosotros y sus familias

Por último, quiero decir que hemos sido compañeros de estudio dos años en Sevilla. Te sustituí en Ceuta en la Parroquia de San José de Hadú. He seguido tu trabajo Misionero en Latinoamérica. Y me alegré de tu vuelta a la Diócesis. Pero estos últimos años, desde que asumiste el cargo de ecónomo, y luego de canónigo, no te reconozco. No he comprendido tu forma de actuar si no es por despecho a una Diócesis, y a unos compañeros, que no te aplaudieron y siguieron oficialmente tus proyectos, pero que sin embargo colaboraron contigo. Piensa si realmente estás haciendo un bien, porque es mucho el daño que tu forma de actuar y proceder ha provocado, y sobre todo, tu constante desprecio al trabajo de tus compañeros sacerdotes y de muchos seglares».