«Todos somos uno en estos momentos»

Cristina Tárrega no esconde nada de sí misma y se confiesa abiertamente

El confinamiento ha remarcado la necesidad de franqueza. El encierro general es como una trabajadera que ha igualado a todas las personas. Todas se sienten parte de un mismo todo. Todas unificadas, en bloque, contra el enemigo común. En tiempos de pandemia no cabe la diferenciación. Ni mucho menos las apariencias -para quienes gustasen de cultivarlas-.

Los que se sienten en la cúspide de la fama han bajado escalones de proximidad. Las redes sociales sirven de plataforma para el mejor diálogo entre unos y otros. Entre quienes son más conocidos y quienes gozan de mayor anonimato. En cualquier caso estas semanas se ha requerido el encuentro. El encuentro con todas sus letras.

Gente encerrada no quiere decir gente distanciada. Gente encerrada no quiere decir gente aislada. Gente encerrada no quiere decir gente en soledad. Gente encerrada también quiere decir gente junta. Las personas necesitan expresarse. Y comunicarse. Y confesarse al mal tiempo. Por hacer realidad la magia del diálogo. Y por conjugar el verbo compartir.

Los directos en Instagram por ejemplo son una base de interrelación. De conexión. De palabra en abierto. De anecdotario tras el confesionario abierto de la pantalla del ordenador. O de la tablet. O del móvil, léase teléfono inteligente. Ya nada separa a nadie. Y menos aún en la denominada Era Digital. La distancia geográfica no es distancia emocional.

Así este pasado lunes 4 de mayo. Con un directo de la periodista Cristina Tárrega, que no es muy dada por ahora a los encuentros a través de las redes sociales. Verbigracia Instagram. De ahí que su presencia haya sido de mucha charla y nunca demasiada sinceridad. Cristina lo ha sido a raudales: sincera sin pudor. Destacamos algunas de sus aseveraciones:

“La radio es el amor de mi vida”.

“Yo le exijo a una persona cuando creo que vale para algo».

“Ahora ya sí puedo levantar el pie del acelerador”.

“He dado muchas vueltas por el mundo”.

“No quiero que se vaya mi hijo. Es adolescente. Espero que no vuele pronto”.

“No tengo una opinión formada su el caso Alfonso Merlos”.

“Mi profesión frustrada es la medicina”.

“Tuve una época muy popera y muy divertida”.

“¿Que si perdonaría una infidelidad? Yo es que soy mucho de lealtad. Entiéndase la lealtad como los estatutos que dos personas como amigos o como pareja se han marcado”.

“No sé si he sido una mujer atractiva o no. Pero guapa no soy”.

“A todo el mundo le gusta gustar”.

“Yo no he sido muy ligona».

“Supongo que he dado muchas calabazas porque he sido muy anguila. He sido muy escurridiza. Porque además no paraba”.

“No me gusta madrugar”.

“Sí me subiría a un teatro, como actriz, si las funciones de teatro fueran por la tarde”.

“Mi único vicio es que me gusta comer por la noche. Ni bebo ni nada de drogas. Mi vicio, ya digo, es comer mucho por las noches».

“La cabeza, la mente, la mentalización, lo rige todo».

“No faltemos el respeto a nadie. Si no tienes un bolso de marca, no eres menos que nadie. Lo más importante es saber combinar. Tener estilo. No es bueno tampoco comprar ochenta bolsos de veinte euros. Para eso te compras uno bueno. Pero a veces menos es más. Saber combinar es la clave”.

“Todos somos uno en estos momentos”.

“No tengo ningún chándal en mi armario pero sí pantalones de deporte”.

“Echo de menos Valencia cada 5 minutos”.

“Yo no hago dieta para adelgazar sino para eliminar toxinas”.

“Todos los extremos son malos: tanto los muy derechas como los muy izquierdas”.

“No tengo ninguna carencia afectiva”.

“Contra el coronavirus cuanto mejor nos conservemos más fuerte estaremos para el combate”.