El Coronavirus también se puede detectar en la voz

Una empresa dedicada a la inteligencia artificial ha descubierto que el coronavirus puede detectarse a través de la voz, un avance que podría poner fin a los test rápidos y proteger a los sanitarios del contacto permanente con los enfermos

Una empresa española dedicada a la inteligencia artificial ha encontrado evidencias de que  el coronavirus se puede detectar en la voz. Según explican desde ‘Biometric Vox’, las «técnicas de inteligencia artificial aplicadas a la voz podrían analizar a distancia y en tiempo real leves variaciones del aparato fonador» y, como consecuencia, aportar un índice de contagio de COVID-19.

Desde la empresa consideran que este avance puede suponer una gran ayuda para las autoridades sanitarias en el control de propagación de la pandemia de coronavirus. ‘Biometric Vox’ ha colaborado con el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y su Instituto de Investigación BioCruces_Bizkaia y la Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitaria, así como del Hospital Virgen de la Arrixaca.

Uno de los principales síntomas del coronavirus es la disnea o dificultad para respirar, por lo que se considera evidente que afecte a la generación de la voz. «Gracias a la posibilidad de utilizar algoritmos basados en inteligencia artificial, podemos correlacionar los efectos fisiológicos del virus en el aparato respiratorio y fonador con patrones de alteración de la voz», de esta forma la tecnología ayudará «detectar casos de contagios a distancia y en tiempo real», explica Carlos Gavilán, el director de desarrollo de Negocio.

«El estudio de la voz es una herramienta perfecta, pues no requiere nada más que el uso del propio móvil», asegura Domingo Andrés Pascual Figal, jefe de Servicio y Profesor Titular en Hospital Virgen de la Arrixaca.

El coronavirus afecta a las vías aéreas respiratorias superiores, por lo que «esta tecnología podría tener especial importancia en la detección de casos iniciales asintomáticos, donde los test rápidos y PCR pierden utilidad y aplicabilidad», apunta Domingo Andrés Pascual Figal.