Son muchas las personas que desconocen el uso correcto de las mascarillas que en la actualidad nos protegen del contagio. El mal uso de la mascarilla es peligroso: estaríamos aumentando en este caso la posibilidad de contagiarnos. Porque nos estaríamos tocando la cara y es lo peor que puede hacerse con el coronavirus.

Las personas se están quitando las mascarillas en el peor momento. Por ejemplo en establecimientos públicos, al toser, al hablar. Craso error. Llevar mal la mascarilla acarrea algunos peligros “extra”. Y, para colmo de males, ni protegemos a los demás ni mucho menos nos protegemos a nosotros mismos.

Por ejemplo: erramos también si la toqueteamos en demasía antes de colocárnosla. Es un gesto a veces inconsciente que sin embargo no facilita su función. Sin percatarnos ya estaríamos contaminando la parte que contacta con nuestro rostro. Parece una nimiedad pero en ningún caso lo es.

Otro gran error es colocarla a modo de bufanda. Una usanza ahora muy en boga. Pero de consecuencias fatales. No digamos nada de quienes optan por ponerla como un sombrero. O más grave aún: tocarnos la cara mientras llevamos puesta la mascarilla: lo que facilitaría el contacto del virus con nuestras vías respiratorias.

Es condición necesaria e imprescindible lavarnos las manos antes de colocarnos la mascarilla. De partida debemos salir con cualquier contaminación eliminada. No sólo lavar las manos cuando llegamos a casa. También, siempre, antes de colocarnos la mascarilla.

Otro dato que forma parte de la relajación de muchísimas personas: el descuido sobre la cantidad de usos de una misma mascarilla. Téngase muy presente que reutilizar una mascarilla fabricada para un solo uso no debe admitir la licencia de su reutilización.

La mala costumbre de despojarnos de la mascarilla, como ya ha quedado apuntado, para hablar o para toser -o inclusive hasta para estornudar- es reincidir sobre el grado de peligrosidad de contagio. Una pura contradicción que sin embargo constituye una costumbre demasiado generalizada.

Debe tenerse en cuenta que precisamente en estos gestos es cuando más protegido debemos mostrarnos, de modo que el uso de la mascarilla sería obligatorio, y no todo lo contrario. No olvidar, por último, identificar cuál es la parte superior en el caso de las mascarillas quirúrgicas.