7 de cada 10 mujeres se sienten más estresadas que antes de la pandemia

Compaginaron teletrabajo, hijos, tareas escolares, faenas domésticas, no tener tiempo para ellas, la incertidumbre…

Muchas mujeres se sentirán identificadas con este titular. Enseguida se habrán visto reflejadas. Y es que una encuesta elaborada por DKV Salud y el Club de Malamadres desvela cómo ha afectado -hasta qué punto, hasta qué alcance- a las mujeres con hijos la crisis del coronavirus…

Mujeres que por lo común se encuentran mucho más cansadas y con un estrés emocional y físico elevado. No es dato soltado al buen tuntún. Y es que, de entre los 10.000 miembros de la comunidad de ‘Malamadres’ que respondieron a la encuesta, más de 7 de cada 10 aseguran a pies juntillas estar con un nivel de cansancio muy alto y muchísimo más cansadas que antes del inicio de la crisis.

Un cansancio que no es gratuito. Un cansancio que no es arbitrario. Un cansancio que no es injustificado. Sino todo lo contrario. Porque detrás se halla la sobrecarga de tareas que han sufrido. Una sobrecarga que no admite discusión de ninguna clase. Ningún reproche.

Sobrecarga, sí, que han padecido principalmente las mujeres. Ellas han tenido que compaginar el teletrabajo con el cuidado de los hijos. Y también con las tareas domésticas y la educación a distancias de los reyes de la casa. Ninguna de estas dedicaciones han podido descartarse.

Pero es más: a todo ello se ha unido el zarandeo, la tensión, de la propia incertidumbre por el futuro. Pongamos aquí como ejemplo el desconocer cómo sería la vuelta al colegio. O la erosión emocional de no poder dedicarse un tiempo -un mínimo tiempo- a ellas mismas, con la consiguiente merma emocional que ello acarrea. Lo que además ha hecho mella en la propia salud mental.

Las encuesta subraya que el 86% de las mujeres aseguran sentirse “apática, triste o desmotivada” y que pide como solución, “en primer lugar, estar sola, sin sus hijos ni parejas; en segundo, dormir; en tercero, hacer lo que quieren; en cuarto, desconectar y, en quinto, silencio”, aseguran desde el Club de Malamadres.

A mayor abundamiento, tampoco se muestran muy optimistas de cara a las vacaciones, pues casi la mitad de ellas -un 43%- cree que no va a poder descansar lo que necesita. No se trata de un pesimismo recalcitrante sino de un ajuste a la realidad cotidiana de cada día y… cada noche.

Más datos: los resultados de esta encuesta están en consonancia con la investigación que llevaron a cabo Cristina Benlloch y Empar Aguado, profesoras del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València, y la politóloga-jurista Anna Aguado. Muy en consonancia.

Porque, a través de la realización de encuestas telefónicas, observaron que eran las mujeres las que, durante el confinamiento, además de teletrabajar, se encargaban mayoritariamente –con un alto sentido de la responsabilidad- del cuidado de los hijos y de su seguimiento escolar, al tiempo que era habitual que trabajaran durante la madrugada o que se levantaran muy temprano para adelantar tareas.

Esta situación tan generalizada ha empujado a al Club de Malasmadres a exigir medidas urgentes al Gobierno. Unas medidas que favorezcan la conciliación a través, por ejemplo, de la campaña Esto No es Conciliar, donde pidieron alternativas y apoyo a las familias durante esta crisis.

“Nos preguntamos qué piensa hacer el Gobierno si los colegios llegan a cerrar por la crisis del coronavirus o hay que activar un plan online o semipresencial y los padres y madres tienen que ir a trabajar. Urgen medidas que garanticen a las familias la conciliación”, afirma Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres.

Entre las medidas que exigen, se encuentran, por ejemplo, el teletrabajo por imperativo legal hasta que se normalice la situación; facilitar la adaptación de jornada y la reducción de la misma sin pérdida salarial, siendo el Estado el que asuma el coste; y una ayuda retributiva -distinta al Ingreso Mínimo Vital- para la contratación de personal para aquellas familias en las que ambos miembros que estén trabajando fuera del hogar.