La restauración del Palacio de Viana gana el Premio del Colegio de Arquitectos

La restauración ha destacado por «la intervención medida, eficaz y respetuosa con los valores del edificio» que se ha realizado

La restauración del Palacio de Viana de Córdoba llevada a cabo por la Fundación Cajasur ha resultado ganadora del Premio Félix Hernández, convocado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba en su XV edición, por ser una «intervención medida, eficaz y respetuosa con los valores del edificio» histórico.

En concreto y según ya informado la Fundación Cajasur, el equipo de arquitectos responsable de la actuación galardonada está compuesto por Francisco Gómez, Héctor Romero, Lucía Bentué, Pablo Gómez y Lola Rodríguez, junto con los especialistas en cada una de las tareas específicas ejecutadas.

El jurado del XV Premio Félix Hernández, compuesto por José María Sánchez (Escuela de Arquitectura de Madrid), Gabriel Rebollo (conservación de la Mezquita-Catedral), Francisco Montero (Escuela de Arquitectura de Sevilla), Juan Manuel García (Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos) y José Luque (Colegio de Arquitectos de Córdoba), ha sido el que ha decidido otorgar el premio a esta restauración.

Para ello ha destacado «la intervención medida, eficaz y respetuosa con los valores del edificio» que se ha realizado, «y la aportación mínima y sutil, consecuencia del interesante proceso de investigación, que permite la conexión visual del patio del edificio con el espacio público, así como la recuperación de manera rigurosa de varias zonas del conjunto monumental en mal estado».

La Fundación Cajasur, que gestiona el histórico inmueble, ha agradecido al colectivo de arquitectos el galardón, que «supone un acicate más» en su «apuesta por la conservación del rico patrimonio cordobés, su puesta en valor y difusión entre los cordobeses y visitantes».

Actuación respetuosa

La actuación se ha centrado, por una parte, en los problemas más urgentes que afectaban a la estabilidad estructural de partes principales del conjunto (caballerizas, alfarjes perimetrales del Patio de Recibo y cubiertas aledañas del Patio de los Naranjos y el de las Rejas) y, por otra, en recuperar el eje visual diagonal que une la Plaza de Don Gome con el Patio de Recibo.

La relación del espacio público con el espacio privado se resuelve mediante una reja adosada al portón de acceso, como un postigo que se despliega para formalizar un cancel de acceso.

El objetivo ha sido potenciar esta singular diagonal, única en el mundo y atribuida a Francisco del Castillo (arquitecto formado en Italia con Vignola), surgida por la necesidad de acceso de los carruajes a través de una estrecha portada, por lo que suprimió la columna de esquina en planta baja, sustituyéndola por una solución excepcional con un doble arco.

El Palacio de Viana se ha ido conformando a lo largo de casi siete siglos, durante los cuales el principal arquitecto ha sido precisamente el tiempo, incorporando, modificando, reestructurando y añadiendo partes a un puzzle histórico cuyo mayor interés es el no haber dejado de ser soporte para habitar, tanto para la aristocracia, como para sus servidores. De ahí que aún conserve su carácter de casa vivida en torno a 12 patios y un jardín.