La PAC no es ni parienta de la PAZ

“Lo curioso de algunos bocachanclas es que se achaque la movida de los agricultores a extraños movimientos de procedencia derechona”

PAC y Paz; ya ven ustedes, un pareado que suena casi lo mismo, aunque en realidad no sean ni primos. Eso sí, las consecuencias de uno incide directamente en lo otro, ya que si no hay PAC, o disminuyen las aportaciones comunitarias al PAC, se acaba la calma y llega lo contrario de la PAZ: o sea, la guerra abierta para el campo y la ganadería.

Hay quien dice que las abreviaturas son como los cuernos, ¡vamos! para quien los pone, pero aun así tratemos de dar sentido a la simbólica abreviatura del PAC. Política Agraria Comunitaria.

Todo fue tomar posesión del cargo el descendiente de Drake, el famoso pirata inglés, y dar por inaugurado el archiconocido Brexit, con la principal argumentación de que los hijos de la Gran Bretaña estaban pagando a la Comunidad Europea 386 millones semanales, mientras otros miembros comunitarios, entre ellos España, se limitaban a chupar de la teta plácidamente. Sin embargo, a partir de ese momento, el momento en que el Brexit se hizo efectivo, en el cielo agrícola y ganadero europeo comenzó a cristalizar la tormenta perfecta que tanto tiempo llevaba anunciándose, sobre todo en nuestro País.

Y es que con la “tocata y fuga” de los ingleses, aunque las cantidades que el demagogo  Boris Johnson  decían aportar a la Comunidad Europea fuesen una más de sus mentiras, lo cierto es que ahora mismo no hay quien tapone el socavón económico que se ha producido en las arcas europeas con el Brexit, ya que los países del norte comunitario; séase, los ricos de la casa: Dinamarca, Suecia, Holanda y Austria, están hasta el moño de aportar y aportar a los países del sur y a sus picarescas intestinas.

Hasta este momento en España no nos podemos quejar con la política seguida en el PAC, eso sí, trincando de ello las grandes empresas agrícolas más que los agricultores o ganaderos de a pie, pero aun así, unos y otros creían que el nivel de las subvenciones europeas recibidas iba a durar toda la vida.

En los últimos veinte y cinco años España ha aportado a la Comunidad Europea unos 140.200 millones de euros, por contrario recibió alrededor de 228.200, lo que da un saldo positivo a favor de 88.000 millones. Menudo chollo. Ahora bien, además de otras tropelías políticas o vaivenes económicos, parece que ha llegado la época de las vacas flacas al PAC y ello queda reflejado en que se está empezando a mover fichas en Bruselas para la negociación de los presupuestos que conllevarán los próximos siete años el programa de Política Agraria Comunitaria, y como las expectativas que aparecen en el horizonte son bastante grises, tirando a negras, ya que los “ogros” comunitario han comenzado a enseñar sus patitas con una política de máximos, que en este caso es de mínimos para el PAC. Lo cierto es que las ayudas europeas al campo y la ganadería españoles corren serio peligro, tal es así, que en el supuesto más positivo nunca serían como las recibidas hasta ahora.

Lo curioso de algunos bocachanclas, algunos sindicalistas tradicionales y otros adoctrinadores de turno, es que se achaque la movida de los agricultores, tractores incluidos, a extraños movimientos de procedencia derechona; lo cual, aunque haya algún infiltrado que otro, que es posible que así sea, pero ello no quiere decir que los millones y millones de ganaderos y agricultores que se manifiestan por las calles de nuestras ciudades sea todos tontos, masoquistas o de derechas, que al parecer, según algunos, tanto monta, monta tanto.

Claro que por otro lado están los simplistas, aquellos que piensan que la situación acaba de nacer con el gobierno actual, y que la subida del salario mínimo interprofesional tiene la culpa de todo. Craso error, lo uno y lo otro.

Hace años, con el actual gobierno y con otros de distinto signo político, la situación en el campo y en la ganadería ha sido de progresiva dejadez, y el tema de la subida del salario mínimo interprofesional de los últimos dos años, aunque éste haya sido de más del 29%, sólo ha conseguido convertirse en la espoleta que ha hecho saltar por los aires la ira del campo español. Porque, a ver, seamos sinceros, ¿qué haría usted, o usted… o yo mismo, si los gastos que conlleva ir al trabajo fuesen mayores que el sueldo que recibe?

Una ligera muestra de lo que pasa actualmente en el campo: un kilo de trigo se paga hoy al agricultor al mismo precio que hace treinta años, igualmente pasa con la almendra, con la uva, con… En fin, con todos los productos agrícolas; obviamente, y en total contrapartida se encuentran los gastos inherentes a cualquier cosecha, que en muchos casos han aumentado hasta un 300%. Sean, por ejemplo, los productos fitosanitarios, los abonos, los piensos, los carburantes, la mano de obra, etc., empeorándose todo ello con la competencia exterior bajo el patrocinio de quienes precisamente deberían proteger los productos agrícolas y ganaderos españoles, y en algunos casos, con prácticas de dudosa legalidad por parte de los grandes distribuidores y mayoristas, imponiendo ellos mismos los precios que mejor se adaptan a sus cuentas bancarias, y al resto, pues eso, que les den….

Esperemos que en Europa, en nuestra Europa mercantilista, y dedo en llaga, pronto se recupere el sentido de la cordura y la cohesión social entre todos los países integrantes, tanto en los del norte como en los del sur, y el sector primario de la agricultura, la ganadería, la pesca y otros, mejoren, sobrevivan por lo menos, de lo contrario, y no pasándose mucho tiempo, alguien podría gritar desde el puesto de vigía. ¡El barco se hunde, salvase el que pueda!