Desenmascara al hombre que obtuvo imágenes íntimas de su hija de 7 años

La madre de la víctima fue infiltrada para delatar al hombre

La figura del agente encubierto, siempre bajo autorización judicial, no es nueva. En la última reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, se incorporó la figura del agente encubierto informático (artículo 282) para investigar los delitos en la Red. Pero, en esta ocasión, el policía infiltrado no llevaba placa: era la madre de la víctima.

Ha sucedido en Málaga y la víctima es una niña de 7 años que supuestamente fue engatusada por un adulto a través de redes sociales para conseguir imágenes íntimas de ella, en lo que supone el caso más precoz de ‘grooming’, es decir, la obtención de fotos y vídeos de menores por parte de mayores, que recuerdan en la policía malagueña.

La investigación arrancó por el testimonio de la madre, que acudió a la Comisaría Provincial para denunciar que su hija estaba siendo acosada por una persona con la que entabló amistad en la aplicación Azar, que se usa para conocer gente en Internet. El usuario con el que contactó era un joven de 25 años. La mujer expresó a los agentes del Grupo de Ciberdelincuencia su temor de que él se desplazara a la provincia de Málaga para ver a su hija.

Los policías observaron que el joven habría solicitado imágenes íntimas a la niña, que accedió a ello, y supuestamente él también le envió fotos suyas con el torso desnudo. Tras analizar el dispositivo de la menor, los investigadores contactaron con la empresa titular de la aplicación para identificar a la persona que estaba detrás del ‘nick’, pero no les dieron la información. De este modo, la madre, guiada por los policías del Grupo de Ciberdelincuencia, empezó a mantener conversaciones con el sospechoso para conseguir datos personales que permitieran identificarlo.

La mujer consiguió un número de cuenta donde el joven pretendía que la niña le ingresara dinero para, según le dijo, recargar su móvil. La pista del banco condujo a los agentes hasta la provincia de Huesca. El joven que figuraba como titular tenía antecedentes policiales. A partir de ahí, comenzaron a hacer gestiones para localizarlo y solicitaron al juez una orden para intervenir todos sus dispositivos informáticos.

Los policías de Málaga pidieron colaboración a sus homólogos aragoneses, que comprobaron que ya no vivía en esa región. La investigación condujo a Ávila, donde había estado empadronado por última vez. Pero cuando llegaron hasta su domicilio, ya no residía allí.

Sin embargo, la coordinación policial no tardó en dar resultado. Se le identificó cuando iba a coger un avión en el aeropuerto barcelonés de El Prat. El joven, de 25 años, residía entonces en la provincia de Lérida. Al detenerlo, se le intervinieron dos teléfonos móviles que están siendo analizados para comprobar si hay imágenes de otras menores.