¿Cuál es tu cántico favorito para animar al Cádiz?

La afición cadista no sólo adapta cánticos de animación, sino que crea los suyos propios, de especial originalidad y que después son recreados por otras hinchadas

Por Manolo Granado. Área de Historia del Cádiz Club de Fútbol

La afición cadista no sólo adapta cánticos de animación, sino que crea los suyos propios, de especial originalidad y que después son recreados por otras aficiones, como la versión de «La Marsellesa» o el popular «Alcohol, alcohol…».

Si el original cántico cadista cuya letra dice «alcohol, alcohol… hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual», se interpreta al pie de la letra, puede derivar en un mensaje de pasotismo respecto al equipo en pro del cachondeo. Pero la realidad es que si se profundiza en su origen y el contexto en el que se genera, se debe alcanzar una interpretación ulterior, que va más allá de lo textual para adentrase en una filosofía de vida. El sentimiento cadista está por encima de lo deportivo, en la línea de lo expresado por Manolo Santander en su mítico pasodoble, cuando dice «(…) sin importarles que nunca vayan a ser campeones (…)».

La historia del cántico se remonta a 2004, en fecha de levantamiento popular, el 2 de mayo. Es la jornada 35º de la temporada 2003/04 y el Cádiz CF juega en Carranza frente a la UD Salamanca, en Segunda, tras nueve fatídicos años en Segunda B. No llueve, ¡diluvia en Cádiz! En las gradas apenas hay ocho mil fieles, calándose hasta los tuétanos. Para colmo, el equipo, que compite por engancharse a los puestos de arriba, es un desastre y acaba el primer tiempo perdiendo por 0 a 3, lo que enaltece aún más al empapado aficionado. En la grada de fondo norte, un animoso grupo de Arcos de la Frontera, ante el descalabro del equipo, acaba coreando el nombre de su población, «Arcoooo, Arcoooo…». Ante situaciones tan adversas, la filosofía cadista receta no ahogarse en la desgracia y sacar provecho de tales situaciones; con lo que una mayoría se anima a seguir el ritmo bullanguero de los serranos.

En el descanso, la gente busca una copita o una cerveza para animarse, pero se da la circunstancias que ya se no vende alcohol en las cantinas del estadio, en virtud de la aplicación de la Ley del Deporte. Tal frustración entronca con el cántico arcense y el «Arcoooo» se reconvierte en «alcohooool» en reclamación del añorado bebercio, que termina siendo cantado a coro a ritmo de sonoros golpes en las barras metálicas. Ha nacido el «alcohol, alcohol… hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual». Y lo hace con un efecto glorioso, pues los jugadores cadistas parecen insuflarse del espiritoso sentimiento y en el segundo tiempo saltan con otros bríos, es un vendaval, engarzan con la animosa grada, y consiguen igualar el marcador con goles de Oli, De Quintana e Ibán Espadas.

El nuevo cántico no se queda en Cádiz, pues apenas un mes después un grupo de cadistas lo traslada a Portugal, al estadio Algarve, en Faro, donde la selección española debuta en la Eurocopa ganando a Rusia con un solitario gol de Valerón. Y el cántico comienza a expandirse y a tener relevancia, aunque más que en Carranza, se canta en los desplazamientos y en campos rivales.

La tele y medios de comunicación lo viralizan, sobre todo tras ser coreados por la afición cadista en sus visitas al Bernabeu (enero de 2006) y Camp Nou (abril de 2006). El clímax llega en mayo de 2006, al ser reproducido en la final de la Europa League, en Eindhoven, cantado por la afición sevillista; y en la final de la Champions en París, cantado por la afición culé, que lo cambia y terminar diciendo «(…) y ver al Barça campeón (…)».