Un hombre vive dos meses en el armario de una menor para tener relaciones sexuales con ella. La Policía del condado de Hernando (Florida, EE.UU.) arresta a un hombre que durante un mes y medio se escondió en una casa ajena para tener relaciones sexuales con una adolescente.

Johnathan Rossmoine, de 36 años y residente en el estado de Luisiana, fue descubierto esta semana por los padres de la menor en su dormitorio. Cuando llegaron los policías, Rossmoine estaba escondido en el interior de un armario.

Ese hombre confesó haber viajado varias veces a la localidad de Spring Hill (condado de Hernando) para tener relaciones sexuales con la menor, de 15 años. Durante todo este tiempo vivía en el dormitorio de ella desde el pasado 19 de agosto.

Rossmoine conoció a la joven en una red social, donde esta le dijo que tiene 18 años, aunque después admitió tener solo 15. Cuando los padres de la menor, quien describió al arrestado como su «novio», se encontraban en casa, ese individuo se escondía en el armario y salía una vez que ellos se marchaban al trabajo.

Ahora, Rossmoine enfrenta numerosos cargos sexuales contra una menor de edad. Aunque inicialmente fue arrestado sin fianza, en la primera vista el juez la rebajó a 25.000 dólares.

Las prácticas sexuales a lo largo de la historia

La sociedad clasifica las prácticas y las tendencias sexuales como normales o desviadas, en función de unos criterios culturales que van cambiando con el tiempo. Buena prueba de ello es repasar las costumbres de alcoba de Roma o el Antiguo Egipto, y observar lo perturbadoras e inaceptables que resultan muchas de ellas.

Los faraones permitían el matrimonio entre hermanos y, en algunos casos, también entre padre e hija, con el fin de preservar la pureza del linaje. El incesto estaba permitido entre monarcas y la circuncisión. Se trata de una práctica adoptada posteriormente por los judíos, tenía un carácter ritual en la ceremonia de iniciación a la adolescencia. Los egipcios tenían una visión del sexo más pragmática que desenfrenada. Tal vez por ello a los violadores, esto es, los que actuaban como animales sin poder contener sus bajas pasiones, les estaba reservada una pena tan drástica como la castración.

El sexo en Grecia

Los griegos practicaban la pederastia como una forma de introducción de los jóvenes (ya en la pubertad) a la sociedad adulta. Un mentor asumía la formación militar, académica y sexual de un joven –que no era considerado ni legal ni socialmente un hombre– hasta que alcanzaba la edad de casamiento.

La homosexualidad en la Antigua Roma, sin ser un crimen penal –aunque lo era en el ejército desde el siglo II a.C.–, estaba mal vista en todos los sectores sociales, que la consideraban, sobre todo en lo referido a la pederastia, una de las causas de la decadencia griega.

Además de eso, en Roma era prioritario diferenciar quien ejercía el papel de activo y quién el de pasivo, tanto a nivel sexual como social. Como ejemplo de ello, los opositores a Julio César usaron siempre los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar la autoridad del dictador romano.

La acusación era grave no por tratarse de una relación homosexual, la cual podía ser asumida en algunas circunstancias, sino por ejercerlo supuestamente el papel de pasivo sexual. Julio César, que siempre negó la acusación, fue de hecho un conocido casanova con predilección por las esposas de otros senadores y cargos políticos.