Más vale una colorada que ciento amarillas. Mejor una reacción a tiempo. Una parada en seco. Una decisión con la cabeza. Un frenazo. Y es que un hombre ha cancelado in extremis su boda. Y lo ha hecho durante el banquete de celebración de la misma. Sin pensárselo dos veces.

¿El porqué de dicha cancelación? Pues porque ha descubierto que su novia es una scort. Todo sucedió como un rompimiento brutal, de un segundo a otro. A decir verdad la boda se estaba celebrando por todo lo alto. Con los mayores fastos. Con los mejores detalles organizativos.

Pero sucedió algo imprevisto: cuando los más de quinientos invitados ya estaban disfrutando de los ricos manjares del banquete, los teléfonos móviles comenzaron a sonar. Todos casi a la misma vez. Como sincronizados en el tiempo. Todos, además, estaban recibiendo el mismo mensaje.

¿De qué mensaje se trataría? Cabe apuntar que el novio era Zaurbek Sidakov, un aclamado deportista en la disciplina de lucha librecampeón del mundo, que iba a representar a Rusia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 de no haber estallado la pandemia por coronavirus. Esa pandemia que ha trastocado los planes de medio mundo.

 La bellísima Madina Pliyeva era la novia. El mensaje recibido en los teléfonos fue el detonante de un torcimiento de la fiesta. La expresión de los invitados fue cambiando -se fue demudando- a medida que iban leyendo el mensaje que habían recibido…

Misterioso mensaje: de la alegría con la que estaban viviendo la boda a la sorpresa, desagradable sorpresa, y el enfado. Todo acabó por estallar -y no como un fuego de artificio- cuando el novio también recibió el mensaje.

¿Y qué expresaba el mensaje? Los invitados y el novio recibieron diversas fotos de la novia en ropa interior -en ropa interior sexy y provocativa- y posados sensuales y un texto en el que se les descubría que la joven llevaba una doble vida: durante el día era la pareja de Sidakov, por la noche era escort.

El mensaje llegó a tiempo. Quizá debería haber llegado antes. La reacción del luchador fue extremadamente violenta, cogiéndola de los pelos y arrastrándola por el suelo. No supo contenerse. Entró en ira. Fuera de sí. Con los nervios a flor de piel.

De hecho, lo tuvieron que contener sus amigos para que no se tuviera que lamentar ninguna desgracia. Sidakov canceló la boda, el padre de la novia sufrió un ataque al corazón y tuvieron que ingresarlo de urgencias y la novia se refugió en Moscú y nadie sabe con exactitud donde está desde el día de la boda.