La población envejece a pasos agigantados, fruto de los avances médicos y el desarrollo de hábitos saludables. A medida que aumenta el número de personas mayores, aumenta el número de casos de demencia así como deterioro cognitivo en la población.

Hay que recordar que la demencia se utiliza para señalar en personas la incapacidad de pensar, recordar o tomar decisiones.

Una nueva investigación del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica (MPIDR) ha llevado un importante descubrimiento. El centro indica que en los últimos 20 años, el riesgo de que hombres y mujeres sufran demencia o de deterioro cognitivo ha aumentado de forma considerable.

En el estudio demuestran que casi el 5% de las personas de entre 71 a 79 años de edad padecen demencia, así como el 37% de las personas de unos 90 años de edad.

Es más necesario que nunca el comprender la demencia y la forma en que afecta a la sociedad. No solo afecta a millones de personas en todo el mundo, sino que también a sus cuidadores y familiares. Y la cifra va en aumento, pudiéndose triplicar el número de casos de cara a 40 años vista.

Pérdida de memoria

Es normal experimentar muchos cambios físicos y cognitivos a medida que envejecemos, incluyendo la disminución de la memoria de recuerdo. Olvidar el nombre de alguien que no se ha visto en años, o tener problemas para recordar un recuerdo de décadas anteriores se considera «normal» y puede esperarse como parte de los cambios que se producen con el envejecimiento.

El problema surge cuando la memoria comienza a afectar la vida cotidiana. Olvidar el nombre de alguien que ve todos los días u olvidar cómo llegar a un lugar que visita con frecuencia debería ser motivo de preocupación.

Muchas veces, las personas con demencia eventualmente tienen problemas con las actividades de la vida diaria, como comer, vestirse e higiene.

Cuando la pérdida de memoria comienza a interferir con las actividades diarias, es hora de hablar con su médico, tal como aclara Mat Lecompte en Bel Marra Health.

Hay que reseñar que existen muchos tipos de pérdida de memoria grave, y es esencial obtener el tratamiento adecuado para cada tipo.

La demencia tiende a ser una progresión lenta que se produce a lo largo de meses o incluso años. En cambio, el delirio es más repentino y puede ocurrir durante días o incluso horas. Normalmente va acompañado de una enfermedad aguda. La depresión también puede causar pérdida de memoria, especialmente en las personas mayores.

¿Cómo asegurarnos del estado de nuestra salud mental?

Todas estas condiciones pueden ser atemorizantes, por lo que es importante que hable con su médico sobre cualquier cambio que note en su memoria o en su forma de pensar. Este es el primer paso para asegurarse de que su salud mental sea la mejor posible y la mejor manera de retrasar la progresión. La demencia es una condición médica grave y debe ser diagnosticada lo antes posible.

Con el envejecimiento de la población y el aumento de la demencia, se espera una carga para los miembros de la familia, Medicare y Medicaid.

En un estudio realizado en 2018 se estimó que el costo de por vida de la atención de una persona con Alzheimer, la forma más común de demencia, sería de 329.360 dólares. Estas son las razones por las que es tan importante que los investigadores continúen su trabajo para encontrar tratamientos y prevenciones que ayuden a frenar el avance de las enfermedades relacionadas con la memoria.