Cárcel por arrollar ebrio a una moto y matar a una joven en Jaén

El conductor iba bajo los efectos del alcohol cuando atropelló y causó la muerte a la chica de 20 años que viajaba de acompañante

La Audiencia de Jaén ha condenado a cuatro años y dos meses de prisión al conductor, de 42 años, que en octubre de 2018, en plena Ferias de San Lucas, en Jaén capital, y conduciendo bajo los efectos del alcohol arrolló a una moto causando la muerte de una joven de 20 años, que viajaba de acompañante.

Para este lunes estaba previsto la celebración de un juicio con jurado para sentenciar el caso. Sin embargo, las partes han llegado a un acuerdo para alcanzar una sentencia por conformidad. De esta manera, la pena impuesta es por los delitos de homicidio imprudente por la conducción bajo efectos del alcohol, un delito de omisión del deber de socorro por haberse fugado del lugar del accidente y otro de lesiones.

El abogado de la familia de la joven fallecida, Manuel Peragón, ha indicado a los periodistas que además de la pena de prisión, la sentencia que es firme y ante lo que no cabe recurso, recoge cuatro años de privación del permiso de conducir, lo que por ley conlleva la retirada del mismo y tener que volver a obtenerlo como un conductor novel.

Las responsabilidades civiles derivadas ya se han satisfecho por las compañías de seguros, por lo que no forman parte de la sentencia alcanzada este lunes.

«Si no llega a asumir el delito de omisión del deber de socorro no hubiéramos aceptado nunca una conformidad», ha dicho Peragón y ha añadido que resulta «absolutamente reprochable el hecho del homicidio de una persona de 20 años por ir fuertemente etilizado en la conducción, pero nos parece igualmente reprochable, el hecho de haberse fugado del lugar del accidente sin haber socorrido a una víctima que se encontraba en una grave situación de desamparo».

Ha añadido que la familia de la joven Marina Montes «no está satisfecha con nada» y ha incidido en que «este acuerdo de conformidad se hace en base a un principio de oportunidad jurídica» y que «tanto la Fiscalía como la familia han hecho el esfuerzo de obtener una sentencia de condena firme» que conllevará además su ingreso «inmediato en prisión». Inicialmente tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular reclamaba ocho años de prisión, lo máximo establecido por ley para estos casos.

No obstante, a los cuatro años y dos meses de prisión impuestos se le descontarán el año de prisión preventiva que ya ha cumplido el acusado, un vecino de Jaén que ya fue condenado por conducir bajo los efectos del alcohol e incluso causando lesiones en una de las dos ocasiones. Sin embargo, estos antecedentes no se han tenido en cuenta porque ya están cancelados en el tiempo.

«No es la primera vez y lo que pretendemos es que no vuelva a ocurrir un hecho tan luctuoso y tan lamentable como el que se ha llevado la vida de Marina», ha señalado el abogado de la familia en un día que ha calificado de «durísimo» y en el que «no se sienten con fuerza ni protagonistas de nada». Sobre si se ha hecho justicia, el letrado ha apuntado que ese es «un termino material e incluso teleológico sobre el que no nos vamos a pronunciar».

El acusado, J.A.R.J ha permanecido todo el tiempo en la Audiencia custodiado por la Policía Nacional para evitar enfrentamientos con familiares y amigos de la joven fallecida. Tras reconocer los hechos y mostrar su conformidad con la pena, el acusado ha abandonado la Audiencia acompañado por agentes mientras tenía que escuchar algunos gritos de «asesino».

El trágico accidente que costó la vida a Marina Montes se produjo pasadas las 22,00 horas del 14 de octubre de 2018 cuando el acusado, ahora ya condenado, circulaba con un vehículo, que estaba a nombre de su hija pequeña, por la avenida de Madrid en sentido ascendente. Al llegar al cruce con la calle Maestro Cebrián, el conductor del vehículo invadió los dos carriles descendentes.

Lo hizo sin percatarse de que por allí circulaba la motocicleta, conducida por un joven y en la que Marina Montes viajaba como acompañante. Como consecuencia del impacto la chica salió despedida. Durante dos días, Marina luchó por su vida en la UCI del Hospital Neurotraumatológico, pero acabó falleciendo dos días después, el 16 de octubre a causa de un traumatismo craneo-encefálico severo. El joven conductor de la moto también resultó herido, pero en ningún momento se temió por su vida.

El atestado de la Policía Local recogía que tras la colisión, el inculpado detuvo su vehículo y se percató del resultado del siniestro, con la víctima tumbada inconsciente en el suelo y el conductor de la motocicleta ya incorporado. Pese a ello, «abandonó el lugar sin atender a las víctimas y sin atender a los gritos y signos de los peatones para que detuviera la marcha», tal y como recoge la jueza instructora en el auto en el que transformaba la causa en un procedimiento de la Ley del Jurado.

El acusado fue interceptado minutos después por una patrulla de la Policía Local estacionado al final de la calle Maestro Cebrián, muy cerca del lugar del accidente. Las pruebas de alcoholemia arrojaron un resultado positivo, 1,02 miligramos de alcohol por cada litro de aire en la primera y 0,89 en la segunda.