Jerez de la Frontera es conocida por muchas virtudes. Sus majestuosos caballos, el arte de su gente, por ser la cuna que mece al flamenco y por su puesto por el vino que da su tierra. Pero más allá de todo eso hay una raza de perros ligada de por vida a la comarca.

Se trata de los perros bodegueros, a los que se les apodó así tras su llegada a Jerez de la Frontera hace más de dos siglos. Proceden de Inglaterra, pero los bodegueros son perros jerezanos por excelencia y la ciudad ya les ha reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La historia de los bodegueros es digna de estudio. Estos perros llegaron a la ciudad de Jerez hace aproximadamente dos siglos, cuando comerciantes y empresarios de Inglaterra comenzaron a asentarse aquí.

Estos comerciantes de vino de Inglaterra traían consigo una raza de perros de moda en el país británico y terminaron por convertirse en canes que deambulaban por las bodegas de Jerez como protectores de las barricas de vino. De ahí que se le conozca como ‘bodegueros’.

Estos perros se han reproducido durante años bajo el amparo de las bodegas jerezanas y actualmente hay 50.000 bodegueros censados solamente en esta comarca.

¿Por qué son los ‘guardianes’ de las barricas de vino de Jerez?

En las bodegas de vino de Jerez, la presencia de algunos roedores como pequeños ratones es muy habitual. Así, estos perros que habían llegado desde Inglaterra tenían una habilidad y destreza asombrosa para cazar ratones y evitar que estropearan las botas de vino.

En la actualidad, los perros ‘bodegueros’ ya no se encuentran en las bodegas por razones de índole sanitaria. Sin embargo, se han convertido en un perro de finca, picadero o cualquier explotación ganadera.

Por su valía, por historia jerezana, la Ciudad de Jerez les ha reconocido por entender que forma parte de sus identidad.