La eutanasia es un tema controvertido en todo el mundo. El derecho a decidir si vivir o morir en circunstancias determinadas ha estado en la palestra política de España en los últimos años. Sin embargo, un país se ha adelantado al resto con una iniciativa única.

¿Tienen los políticos la responsabilidad de decidir sobre un tema tan personal como la vida de cada ciudadano? Sobre este asunto hay diversas teorías y opiniones de diferentes perspectivas.

Por ello, Nueva Zelanda ha decidido que sean sus ciudadanos quienes elijan una ley sobre la eutanasia en el país. Se han convertido en el primer país en el mundo en aprobar una ley de eutanasia mediante un referéndum.

Tuvo lugar el pasado 17 de octubre y el 62’5 % de los ciudadanos acudió a las urnas. Por lo tanto es el primer país del mundo en aprobar la muerte asistida legal consultando directamente a sus ciudadanos. La ley entrará en vigor en noviembre de 2021.

Otros países como Bélgica o Holanda también han aprobado el derecho a la eutanasia. Pero a diferencia de Nueva Zelanda, éstos lo han hecho mediante decreto político.

Así, a partir del 6 de noviembre de 2021 la eutanasia será legal en Nueva Zelanda. Y será legal porque así lo ha querido la mayoría de ciudadanos. Sin embargo, la ley podrá aplicarse bajo una serie de requisitos.

Se considerará legal que un médico suministre una droga letal a un paciente, siempre que sea mayor de edad, víctima de una enfermedad terminal y con menos de seis meses de vida por delante. Así, un requisito indispensable es que el paciente lo pida de forma consciente y voluntaria. No obstante, todo tendrá que pasar por el visto bueno de al menos dos médicos diferentes.

Este procedimiento para decidir sobre la eutanasia en el mundo podría sentar cátedra en otros países y llegar así a España. Sería una forma ‘justa’ de que cada persona decidiera que puede hacer con su vida en una situación crítica.

Además, todo hace indicar que un posible referéndum en España podría tener un apoyo masivo, ya que el último sondeo de Metroscopia al respecto resultó con un 87% de españoles a favor de la muerte asistida.

Sin embargo, España es un país con poca tradición por el referéndum ciudadano, por lo que parece improbable que algo así vaya a desarrollarse en nuestro país, al menos a corto plazo.