Se encuentra con su ex novio al que creía muerto

Un restaurante fue el escenario de este incómodo reencuentro

¿Hay algo más extraño, más estrambótico, más chocante e incluso más tenso que encontrarte con un ex? Suele suceder de higos a brevas, pero no es moneda común. La cosa se agrava si a tu ex lo dabas por muerto o muerta. Entonces ya el estallido de susto casi puede convertirse en un puro pasmo. Si lo primero ocurría de higos a brevas, o de Pascuas a Ramos, lo segundo es una rareza del todo inusual. Afortunadamente.

Pero no quiere decirse que, siendo rareza, no ocurra. Porque tal que así ha acontecido en Australia. A una mujer como receptora que se le puso el alma en vilo y el corazón en un puño. Se trata de Rachel. Se encontraba tranquilamente, acompañada de una amiga, en un restaurante. En un momento dado Rachel recordó que el hermano de su ex novio trabajaba precisamente allí. En aquel restaurante…

Decidió, por aquello de la curiosidad, peguntar a la camarera si el chico seguía trabajando en el lugar. Y, de sopetón, recibió una repuesta extraña. De una extrañeza terrorífica. La camarera le respondió que el hermano no estaba trabajando pero su ex novio sí. Su ex novio sí estaba trabajando en el restaurante.

Rachel frunció el ceño y se mostró no sólo extrañada sino más bien sobrecogida. ¿Por qué? Pues porque su novio había muerto hacía varios años. Ella tenía 18 años cuando comenzó a salir con un chico de 21, de nombre Alister. Durante la relación Rachel le prestó 1.000 dólares y el joven fue paulatinamente cortando el contacto con todos los que conocía. ¿Quiénes eran la mayoría de ellos? La mayoría de ellos eran personas a los que debía dinero.

Cortaron la relación. La madre de su novio, poco después, comentó a Rachel una noticia aciaga: que habían matado a su hijo porque le debía dinero a una pandilla de motociclistas. Rachel creyó de inmediato a la mujer. Y jamás, ni por asomo, solicitó ningún documento que acreditase la defunción. Rachel preguntó a la camarera si podía hablar con su ex pero en ese instante salió el gerente del restaurante y la expulsó del establecimiento público sin mediar explicación ni justificación alguna.

Rachel no pudo ver a su ex, en persona, ese día. Pero sí se lo encontró, años más tarde, en otro restaurante distinto. Después de un “breve e incómodo” encuentro, afirma que decidió no preguntarle sobre su “falsa muerte” porque el encuentro fue “fugaz y extraño”. Ahora Rachel ha decidido hacer pública su historia. No sabemos si para que, en efecto, acudan al falso muerto todos cuantos en su día optaron por prestarle dinero en cantidades más o menos considerables.