Mística Palma ruega por tu barrio

Fervor y cariño para acompañar a la Virgen de gloria que encierra los sentimientos de un barrio

1 de noviembre, una de esas jornadas marcadas en rojo en el calendario del viñero, ese sufrido vecino de Cádiz que, por unas horas, se olvida de sus penas para rendir pleitesía a la Virgen de la Palma, esa imagen tan pequeña en tamaño pero grande en devoción.

Y es que ella es la que marca el sendero, la titular de la hermandad, la que da sentido a muchas cosas. Así lo saben entender los suyos que desde muy temprano siguen el ritual de todos los años.

Actos protocolarios que preceden a la procesión y que se repiten cada 365 días pero que nunca pierden ese encanto rutinario tan único. Encima con los malos augurios que se ciernen sobre la invasión marina, tampoco está mal rezarle un poco a quien tuvo la gallardía de parar las aguas.

Como es tradicional, el obispo de la diócesis, Rafael Zornoza, no faltó al tradicional pontifical matinal, un acto litúrgico en el que la coqueta parroquia que remata la castiza calle volvió a quedarse pequeña.

A las seis de la tarde partía desde el templo el cortejo, este año algo más reducido que en ocasiones precedentes. Momento de gozo que, igualmente, coincidía con una nueva victoria del Cádiz. La cosa va de milagros.

En la presidencia, el hermano mayor, Francisco Javier Lucero, secundado por el director espiritual y delegado episcopal para las hermandades y cofradías de Cádiz, Juan Enrique Sánchez Moreno.

El repique de campanas anuncia el momento esperado y los vítores se multiplican. Toca disfrutar, recrearse y deleitarse con el compás más gaditano, acompañado musicalmente por la Banda de Música Julián Cerdán, de Sanlúcar de Barrameda.

Con un recorrido estrenado este año, la Virgen de la Palma fue derrochando amor y cariño a su gente, un barrio que supo dar cobijo también a las numerosas personas que se acercaron a contemplar su desfile.

El gentío fue incrementándose conforme se acercaba el momento de la recogida. Nuevo repique de campanas, esta vez para despedir la veneración y la alabanza. Toca esperar y entretanto trabajar para que María Santísima de las Penas sea coronada más pronto que tarde.