«¿Cuánto tiempo más voy a seguir viviendo en casa de mis padres?»

Una joven jerezana denuncia que España le «ha robado las expectativas e ilusiones profesionales»

Laura Benítez Palomeque, joven jerezana de 24 años de edad, ha publicado una carta en redes sociales lamentando la situación de indefensión que sufren jóvenes que pese a estar adecuadamente formados no encuentran salidas laborales.

Su caso es el de miles de chicos y chicas, que incluso con formación académica universitaria y experiencia en el extranjero, con buen nivel de idiomas, se ven abocados al desempleo o a trabajos que requieren menor formación y perciben una baja remuneración.

«Estimada España, me llamo Laura Benítez Palomeque, pero mi historia no la vivo solo yo, sino también Elena, Susana, Lidia y miles más de jóvenes que nacimos en 1995 crecimos con la única convicción de que lo que necesitábamos era estudiar estudiar y estudiar para tener un trabajo digno y que pudiéramos elegir, con unas condiciones dignas y así tener una buena vida».

«Hoy nos vemos sumergidos en un país, España, y en una comunidad autónoma, Andalucía, que nos obliga a irnos nos obliga a vivir en una casa de nuestros padres, nos obliga a tener un trabajo de cualquier cosa que no sea nuestra profesión o directamente a no tener trabajo, a hacer cursos sin parar para obtener puntos para poder optar a puestos de trabajo en los que hasta exigen un mínimo para tan siquiera estar admitidos. Nos obligan a tanto que podemos llegar a hundirnos».

«Escribo desde la casa de mis padres, motivada por mi padre, persona que mientras para el resto de la sociedad está considerada ‘no válida’ por padecer trastorno bipolar, tiene más luces, sabiduría y creatividad que tantos otros que viven actuando como monigotes acríticos».

«Estudié la carrera de Educación Social en Huelva, hice un año en la universidad de Granada, hice medio año en la Facultad de Psicología de la Universidad de Mendoza en Argentina, trabajé como voluntaria en el sistema italiano de protección y acogida de inmigrantes y refugiados, recibi reconocimientos por excelencia académica por la Fundación Atlantic Copper, y hasta el rector de la Universidad de Huelva se acercó a mí y a mis padres personalmente a darnos la enhorabuena por mis capacidades».

«He llevado a cabo prácticas para uno de los barrios más desfavorecidos de Huelva en los servicios sociales, he recibido formación y asesoramiento para la búsqueda de empleo por el Sistema Andaluz de Empleo para tener un currículum vitae y una presentación de mi persona ante empresas e instituciones que fuera competitiva, he trabajado sin contrato como animadora sociocultural y también con contrato, responsabilizándome de hasta 30 niños en una ludoteca de un bar de copas. Estoy estudiando un máster en educación intercultural por la UNED, y sigue y sigue y sigue…»

«Han pasado 2 años desde que me gradúe y me preguntó cuánto tiempo más voy a seguir viviendo en casa de mis padres por no conseguir trabajar de mi profesión».