En Sanlúcar, novillada entre dos aguas

La segunda novillada picada del circuito de la Fundación Toro de Lidia reunió a tres novilleros de estreno

Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), domingo, 30 de agosto de 2020. Novillada con caballos, segundo festejo del Circuito de Novilladas de Andalucía, promovido por la Fundación del Toro de Lidia, organizada por Espectáculos Carmelo García. Cielo despejado con ligero viento de poniente. Menos de un tercio de entrada, máximo aforo permitido por las restricciones causadas por el coronavirus, guardándose la distancia de metro y medio entre los espectadores, todos con mascarillas. Preside Luis Rodríguez. Ameniza la Banda de Música “Julián Cerdán”, dirigida por Justo Jiménez.

Se lidiaron seis novillos de la ganadería de Rocío de la Cámara (que pasta en Jerez de la Frontera), con pesos entre 408 y 445 kilos, bien presentados morfológicamente pero deficientes en armadura por lo general y juego desigual. El segundo fue aplaudido de salida, por su capa. En el arrastre, el tercero  el cuarto fueron aplaudidos.

Antonio Luis Fernández Ríos, buena estocada al hilo de las tablas; vuelta tras petición. Honda trasera y nueve golpes de descabello; ovación. En el que mató por su compañero herido, tres pinchazos, honda y un descabello; silencio.

Jesús Rivero, estocada costalera, pinchazo y honda en buen sitio; vuelta. Pinchazo sin soltar y media en su sitio de efecto rápido; vuelta tras petición. En su segundo resultó herido y pasó a la enfermería.

Curro Ortiz, tres pinchazos, entera y descabello, con aviso; silencio. Pinchazo, entera tendida y siete golpes  de descabello con un aviso; silencio.

Incidencias: Al acabar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el banderillero “Nini” y a continuación se interpretó el Himno Nacional mientras las cuadrillas se repartían por el ruedo y los équidos volvían a su patio. En el quinto toro, la cuadrilla de Rivero (Santi Muñoz, David Pacheco y Juan Rojas) se desmonteró. El parte médico de Jesús Rivero habla de cornada limpia en el glúteo con dos trayectorias de diez centímetros; es operado en la enfermería y derivado al hospital Virgen del Camino, de la localidad.

La Fundación del Toro de Lidia, que preside Victorino Martín, ha dado un paso decidido. Ha cogido al toro por los cuernos y ha organizado un certamen de novilleros con caballos en vista de que los aspirantes a toreros son los que peor lo tienen, puesto que son pocos los empresarios que se arriesgan a organizar novilladas picadas; se arriesgan y normalmente pierden, dados los altos costes que estos espectáculos conllevan, altos en comparación con los ingresos que generan.

Novillada picada foto Breña
Novillada en Sanlúcar | Marciano Breña

Se necesita encontrar una solución definitiva pero mientras tanto la Fundación ha pasado a la acción y ha contado con el apoyo de la Junta de Andalucía, la diputación de Málaga y la Caja Rural; por ello el certamen se ha circunscrito a Andalucía pero los empresarios también colaboran y ofrecen al vencedor una novillada en Sevilla y otra en Madrid para el 2021.

¡Qué tiempo hacía que en la provincia de Cádiz no veíamos una picada con utreros! Descontemos que en el mismo Sanlúcar hubo el año pasado una cosa mixta benéfica, de un novillero con caballos y dos becerristas. Los acartelados para la segunda del certamen son novatos, pues el primero viene con una a cuestas y los otros dos debutan con picadores. Se da la circunstancia de que Rivero torea de muleta sólo con la mano izquierda. Ojo, los novillos tienen su aquél; dos podían ser toros cuatreños en unos días.

Las medidas obligadas por el coronavirus son las ya conocidas, incluyendo lo del metro y medio, que en otras regiones no se respeta; la nación es un puzzle y la Fiesta Nacional está siendo otro puzzle. Puzzle también es habitualmente el comienzo de un festejo en Sanlúcar. Tras un minuto de silencio se interpreta el Himno Nacional a destiempo y nadie hay en silencio o quietud, empezando por las cuadrillas intervinientes; ¿tan difícil es, lo repetimos otra vez, que se toque el Himno Nacional antes de arrancar el paseíllo y vengan después todos los minutos de silencio que se quiera?

Fernández Ríos, de blanco y oro, en su primero, acapachado y que remata en tablas, realiza un saludo avanzando pero sin excesiva decisión en los lances; el animal va dos veces al caballo, la primera entrando al relance y cabeceando y la segunda haciendo mejor pelea, para recibir mucho castigo, del que sale trastabillado; hay un quite de Rivero por verónicas con mano baja. Las banderillas no tienen historia. Inicia la faena doblándose y luego lo saca a los medios para continuar con una serie deslavazada donde recibe un sustillo; el bicho se va a tablas y, aunque lo quieren sacar, vuelve; ahí en tablas el jienense consigue sacarle con la izquierda una serie de uno en uno y otra con la derecha, desplante incluido. La estocada tiene que ser al hilo de las tablas porque no hay otra manera y esa forma de realizar de la suerte se inventó para este tipo de animales.

novillada Sanlúcar
Fernández Ríos | Morales

A su segundo, castaño y bien armado, lo lancea al paso hasta los medios para rematar de media; lo lleva por delantales al caballo, donde empuja alto y es picado con recarga, antes de ser quitado por chicuelinas y media. Las banderillas oscilan entre mal y el sobaquillo. La faena es una interminable alternancia de muleta con la derecha y muleta con la izquierda, señal de que el novillero no termina de entender al novillo; empieza avanzando, sigue en redondo pero el animal ya se cae, antes de una única tanda garbosa, tras la que aquél se para, aunque busca las vueltas, y luego se va a tablas, donde hay que insistir con voluntad incluyendo el aguante de un viaje a la barriga, respondido con un desplante tirando la muleta, aunque ya aquello era un marmolillo. El saludo fue un tanto por cuenta propia. En el quinto de la tarde, por cogida de Rivero, sale y hace una tanda de aliño antes de ponerse a matar; por cierto, no mantiene las formas a la hora de salir de la cara del toro, incluyendo la toma del olivo sin ton ni son.

Fernández Ríos | Breña

Jesús Rivero, de blanco y oro, en su primero, ensabanado y a menos de dos meses de ser cuatreño, traza un buen saludo avanzando hasta dibujar la media en los medios; en el caballo el novillo mete los riñones pero recibe puyazo duro con la salida tapada desde el principio (para estos casos el reglamento prevé sanción pero no sabemos si el presidente sabe que hay reglamento). Los pares se reducen a uno y medio. La faena empieza fuerte con una tanda en los medios, seguida de otras dos de trazo largo y dominio; al natural hay en el centro del ruedo una serie con habilidad; de nuevo montada la muleta, viene tanda en redondo con firma y desprecio y aun otra con el animal cerrándose más y más. La actuación es seguida con mucho sentimiento pero el puntillero da un espectáculo, con lo que la magia se rompe un tanto.

Jesús Rivero | Breña

A su segundo, colorado bragado y a menos de un mes de ser cuatreño, lo recibe en tablas; la pelea se realiza con la cabeza abajo pero otra vez con la salida tapada. Los pares primero y tercero son buenos; no entendemos el desmontere del tercero ni del lidiador ¡cosas! El inicio de faena se plante en la boca de riego con pase cambiado por la espalda (que no se llama cambio por la espalda), con pases por bajo pero el animal se va cerrando hasta que coge a su novillero y lo levanta a pulso para después buscarlo en el suelo; la cuadrilla lo lleva a la enfermería.

novillada Sanlúcar
Jesús Rivero | Breña

Curro Ortiz, de verde botella y oro, en su primero, colorado y brocho, realiza un saludo decidido de tablas a medios pero el animal acaba perdiendo las manos; éste acude rápido al caballo y pelea bien aunque el castigo es largo, lo que no obsta para acudir una segunda vez por su voluntad, a puya ahora breve, y una tercera entre aplausos. Los pares son dos, con pares y nones. El inicio es por alto llegando hasta los medios y siendo aplaudido, tras lo que vienen dos buenas series con un animal que va bien; en la siguiente pierde las manso pero se rehace; hay otra, que incluye cambio de mano para el de pecho; con la izquierda vemos ayudados por alto pero burel va peor, gazapeando y cabeceando; termina por el pitón derecho en tablas hasta llegar al desplante de rodillas.

Novillada Sanlúcar
Curro Ortiz | Morales

A su segundo, negro listón que sale con patas, lo recibe de rodillas con larga cambiada y verónicas de calidad ayudadas por el buen son del animal; la pelea es de bravo y la puya, larga. Las banderillas, dos pares, se ponen traseras. Tras brindar al público, se inicia por alto y se continua con tanda en los medios; con la izquierda el novillo se va quedando (la puya fue larga, ya lo hemos dicho) y pasa a  la derecha de nuevo para seguir ya sólo por ahí, con un toreo en redondo sin mucha colaboración, con otro intento sin mucho que rascar y otra donde es levantado, pero continúa ahora con ayudados y cambiando los terrenos para forzar a embestir; ahí se acaba todo.

Se acaba el festejo bien entrada la noche; agosto se está marchando y las horas de luz se reducen a marchas forzadas. Al día siguiente se trabaja y la gente no tiene tiempo de quedarse en los aledaños a comentar. Hay poco que comentar; los novilleros han hecho lo que han podido y lo que los novillos les han permitido. El público, también, que es acudir en la cantidad tasada que le han permitido. Entre el Guadalquivir y el mar, hemos nadado entre dos aguas. ¿Habrá más festejos taurinos por la zona de aquí a final de año? No sabemos, pero menos aún preguntemos sobre cómo se planteará la temporada taurina del año próximo. Pensarlo da vértigo.