Pierde el pene por una infección y le reconstruyen otro en el brazo

«Que puedan hacerme un pene nuevo es increíble»

Tendrá uno nuevo. Sí: un hombre de 45 años que ha perdido su pene por culpa de una grave infección sanguínea -un golpe de mala fortuna- tendrá uno nuevo. La modernidad. La ciencia avanza que es una barbaridad.

Tendrá uno nuevo. Gracias a los avances de la ciencia y la medicina, ahora le están reconstruyendo uno nuevo… en el brazo. ¿En el brazo? “Por supuesto que es una locura tener un pene en el brazo», afirma el protagonista de esta rocambolesca historia.

“Ni siquiera yo estoy todavía acostumbrado. Pero cuando lo piensas, es realmente sorprendente». Es decir: sueños encuentra su gracia. Su aquel. Es cierto que hay gente para todo. ¿Pero para tener un pene en el brazo también?

¿De quién se trata? Malcolm MacDonald es un mecánico inglés de 45 años que presenció cómo de buenas a primeras su vida se derrumbaba cuando una terrible infección sanguínea se tornó en sepsis afectando los dedos de sus manos y los de los pies.

No sólo manos y pies. Esta terrible infección, también afectó a su pene. MacDonald recuerda que durante años había luchado contra una infección que le afectaba la zona del perineo pero nunca le dio demasiada importancia porque desconocía las consecuencias.

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¡Y tanto que las desconocía! Jamás pensó lo que estaba por venir. Hubiese tenido una imaginación con tintes visionarios. Empezó a preocuparse cuando la infección se extendió a los dedos de sus manos y sus pies y se tornaron negros.
Entonces cundió la alarma. El día que este mecánico vio que su pene también se ponía negro, simplemente enloqueció. Lo dio todo por perdido. “Fue como una película de terror. Entré en pánico». MacDonald admite que en el fondo sabía que iba a perderlo.

¿Qué sucedió? «Entonces, un día se cayó al suelo. Debido a que había pasado por el doloroso proceso de saber que iba a perderlo, simplemente lo recogí y lo tiré a la papelera». El mundo se vino abajo.

Malcolm fue al hospital donde la sorprendente respuesta de los médicos fue que «lo mejor que podían hacer por mí era enrollar el muñón restante como un pequeño rollo de salchicha. Fue desgarrador». Las palabras parecen de una película puramente surrealista.

Padre separado de dos niños, Malcolm fue a la deriva. No encontró ningún salvavidas. Y se lanzó a la bebida para intentar olvidar y superar su problema. Asegura que durante dos años fue poco más que una sombra.

Un sonámbulo, un hombre sin rumbo, sin norte. «Mi vida realmente se vino abajo porque no tenía confianza en mí mismo. Bebí mucho. No vi ni a familiares y ni amigos. Simplemente no quería enfrentarme a la realidad». Entonces atisbó una luz al final del túnel.

Un resplandor. Un hálito de esperanza. Un guiño de expectación. En una de sus visitas al médico de cabecera, este le habló del profesor David Ralph, un experto en construcción de falos del University College Hospital de Londres.

El profesor Ralph es famoso por haber sido el responsable de crear un «pene biónico» a Andrew Wardle, un hombre que había nacido sin su miembro reproductor.

Malcolm recibió la noticia con alegría. «Me dio un atisbo de esperanza. Me vi volviendo a ser un tipo normal». En su primer encuentro el profesor Ralph le explicó que le reproducirían el pene a partir de un método de injertos en el brazo.

Un procedimiento que se alargaría hasta dos años. ¡Dos años! Los cirujanos eligieron el brazo en el que realizar la reconstrucción del nuevo pene a partir de la calidad de la piel, eligieron el derecho.

Así las cosas, le extrajeron un trozo de piel del brazo izquierdo y lo enrollaron en forma de pene, con sus propios vasos sanguíneos y nervios. Sorprendente. Los médicos también crearon una uretra e instalaron dos tubos inflados con una bomba manual, lo que le permitía tener erecciones mecánicas.

“Cuando lo vi en mi brazo por primera vez estaba muy, muy orgulloso», recuerda. A fin de cuentas, y después de todo lo que había pasado, no le parecía nada extraño, era solo una parte más de él.

«Me gustó tanto que le puse el apodo de ‘Jimmy’. Así era como mis compañeros y yo nos llamábamos mientras crecíamos y este pene definitivamente era mi nuevo compañero».

“Que puedan hacerme un pene nuevo es increíble, pero que puedan construirlo en mi brazo es alucinante», declara ahora exultante. “Parece algo sacado de un extraño cómic de ciencia ficción. Pero es mi oportunidad de tener una vida normal. Ahora puedo ir al baño e incluso tener intimidad con alguien».

A ningún guionista cinematográfico se le hubiese ocurrido algo así. Pero aún no estaba todo hecho. La operación para implantarle su nuevo miembro estaba prevista inicialmente para 2018, pero un problema tras otro, ahora del Malcolm, ahora de los médicos que le trataban, la fue posponiendo hasta abril de este año. Y entonces llegó el confinamiento.

«A veces pienso que alguien me ha echado un maleficio». Está previsto que el trasplante se realice finalmente en algún momento entre octubre y diciembre de este año.

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