Todos han soñado alguna vez con montarse en un avión. Algunos, incluso, tienen la suerte o el privilegio de tener uno propio. Ahora bien, surgen sobre este medio de transporte algunas preguntas difíciles de responder. Dada su magnitud, proporciones, logística y capacidad de almacenaje y transporte hablamos de un aparato ‘perfecto’. Sin embargo, siempre hay aspecto negativos en el otro lado de la moneda. Y uno de ellos se refiere al combustible que necesita para cada uno de sus trayectos.

Combustible para aviones

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que dependiendo del tipo de avión, existen diferentes tipos de combustible. Los hay que usan gasolina; otros queroseno; mientras que otros, por increíble que parezca, no utilizan ninguno de ellos. Además, hay que destacar que el combustible de los aviones no es el mismo que usan los automóviles, motocicletas, furgones o camiones. Es decir, los aviones tienen su propio carburante, con el que aseguran que sus potentes motores puedan garantizar un vuelo seguro para los pasajeros.

Por norma general y salvo contadas excepciones, los aviones utilizan en sus vuelos queroseno; mientras que las avionetas usan gasolina como energía propulsora. Por otro lado están los aviones de combate, que suponen un apartado especial dadas las características y la fisionomía de las naves. En este sentido, hay que mencionar que el combustible de queroseno de los aviones recibe el nombre de Jet A1. Por otro lado, el motor de las avionetas se comercializa como AVGAS 100LL.

Otro aspecto a tener en cuenta es que cada vez está más desarrollado el uso de biocombustibles, entre ellos el bioetanol y el biodiésel, en los vehículos terrestres. Sin embargo, estos combustibles alternativos todavía no han alcanzado el campo de los aviones para su uso como fuente principal de energía.

¿Cuánto combustible gastan los aviones?

Conocer el gasto de un vehículo terrestre es una variable que se calcula con litros de gasolina consumidos por kilómetro recorrido. No obstante, esta medición en los aviones es un factor que depende de muchos otros factores.

En primer lugar, el aspecto principal que hay que tener en cuenta es el peso de la aeronave. El consumo de combustible no será el mismo si va cargado de pasajeros y equipajes a si lo hace vacío. Pese a ello, la compañía Airbus publicó, a través de diferentes mediciones y cálculos un gasto medio de 3,5 litros de combustible por cada 100 kilómetros recorridos y por pasajero que viaje en el avión. Aun así, estos datos no son referenciales ya que, como hemos indicado, influyen otros factores como la distancia del vuelo o el tipo de avión con el que se realice. Al hilo de esto, también sacamos la conclusión de que en recorridos más cortos el consumo aumenta, ya que el avión consume menos en altitud de crucero.

Lo que sí es evidente es que el consumo de un avión es muy superior al consumo de un coche con el que te desplazas por ciudad o carretera. En conclusión, se deriva que un avión consume, aproximadamente, tres veces más que un vehículo terrestre.

¿Dónde tienen el depósito de combustible?

Dependiendo del fabricante y del modelo de avión, el depósito de combustible puede encontrarse en diferentes localizaciones, aunque por lo general suele hallarse en bajo la parte del fuselaje y en depósitos adicionales que forman parte de la estructura del avión en las alas. Para que conseguir que el peso se equilibre, es necesario que ambas alas contengan la misma cantidad de combustible. Tan solo si estos depósitos adicionales están llenos, se puede llenar el depósito central del fuselaje, permitiendo un rendimiento mayor y un consumo equitativo del combustible del avión.

Finalmente, hay que tener en cuenta que el combustible de los aviones no está disponible en nuestras habituales gasolineras o estaciones de servicio. Estos carburantes solo se encuentran en los aeropuertos.